Llegaron las butacas y el ascensor para el Complejo Cultural de La Quiaca

Con la llegada de las butacas, el ascensor y materiales de terminación, el Complejo Cultural de La Quiaca avanza hacia su inauguración parcial este sábado. La obra, dirigida por el arquitecto Rubén López, marca un antes y un después en la infraestructura cultural de la Puna jujeña.

La ciudad de La Quiaca comienza a vivir uno de los hitos más significativos de su historia reciente en materia de infraestructura pública. En las últimas horas arribaron las butacas para la sala principal y el ascensor que garantizará accesibilidad plena al edificio, elementos clave para la etapa final del Complejo Cultural que se erige como símbolo de modernización para toda la región andina.

El arquitecto Rubén López, responsable técnico de la obra, confirmó que estos materiales representan el tramo definitivo hacia la culminación del proyecto. Además de las butacas y el sistema de elevación, llegaron partidas de Durlock, materiales eléctricos y carpintería de aluminio, componentes esenciales para cerrar detalles estructurales y estéticos del edificio.

La incorporación del ascensor no es un dato menor: garantiza inclusión y accesibilidad, alineando la obra con estándares de infraestructura del siglo XXI. En una ciudad de frontera, enclavada en la Puna jujeña, la inversión en equipamiento cultural moderno no solo fortalece la identidad local, sino que proyecta a La Quiaca como polo cultural estratégico del norte argentino.

La inauguración parcial prevista para este sábado marcará el inicio de una nueva etapa. Si bien restarán ajustes y terminaciones menores, el complejo comenzará a mostrar su potencial como espacio para espectáculos, congresos, encuentros académicos y expresiones artísticas de la región andina.

Más allá de la obra edilicia, el impacto es estructural: infraestructura cultural de calidad genera movimiento económico, dinamiza servicios y fortalece el tejido social. La Quiaca no solo suma un edificio; suma una plataforma para el desarrollo cultural y productivo de toda la periferia andina.

El Complejo Cultural se consolida así como un verdadero emblema de progreso en la frontera norte, donde la cultura se convierte en motor de integración y crecimiento.