Las fuerzas de seguridad japonesas iniciaron la aprehensión de inmigrantes para su posterior deportación. Los envuelven como sushi y se los llevan detenidos.
Tras la victoria de la dirigente conservadora Sanae Takaichi, la policía de Japón inició la detención de todos los inmigrantes que no respeten las leyes y costumbres niponas.
En el caso de los inmigrantes ilegales, en el momento del arresto los envuelven en lonas para transportarlos y luego ser deportados a sus países de origen.