El mal estado de la Ruta 9 escaló de problema vial a prioridad de seguridad nacional

El intendente de La Quiaca, Dante Velazquez, logró unificar apoyos de todo el arco político y obtuvo el compromiso de Patricia Bullrich para destrabar obras en la «arteria vital» del Norte argentino. Mientras tanto, se iniciará un bacheo de emergencia mientras se define el plan de infraestructura para la futura Zona Franca.

En el extremo norte de la Argentina, la Ruta Nacional Nº 9 ha dejado de ser una simple faja de asfalto para convertirse en un termómetro de la soberanía y el desarrollo. Lo que comenzó como un reclamo por pozos y deterioro se transformó, bajo la gestión del Intendente Quiaqueño Dante Velazquez, en un asunto de Estado que hoy golpea las puertas de los principales despachos en Buenos Aires.

Para La Quiaca, la Ruta 9 es un sistema circulatorio. Por allí fluye la vida: desde el estudiante que asiste a clases hasta el transporte pesado que sostiene la balanza comercial. Sin embargo, la proyección de la ciudad como sede de una de las dos Zonas Francas minoristas del país y su rol como nodo del corredor transversal, chocan hoy con una realidad de abandono que la gestión municipal decidió frenar mediante un «raid» político sin precedentes.

Un frente de unidad por la conectividad

Desde febrero de 2025, Velázquez inició un expediente ante Vialidad Nacional que, ante la falta de respuestas iniciales, derivó en una estrategia multicanal. El intendente logró lo que pocos consiguen en tiempos de polarización:transversalidad.

En Jujuy: Cosechó el respaldo del vicegobernador Alberto Bernis y legisladores de diversos bloques como Rubén Rivarola, Mariano Morone y Santiago Jubert.

En el Congreso Nacional: Elevó el reclamo ante los senadores Ezequiel Atauche (LLA) y Carolina Moisés (CF), y los diputados Manuel Quintar, María Inés Zigarán y Jorge Rizzotti.

«La Ruta 9 no es un tema partidario; es una pieza del transporte nacional y el vínculo directo con un paso fronterizo activo», sostienen desde el municipio.

La presión política comenzó a dar frutos técnicos. Tras reuniones con los ingenieros Víctor Farre (Proyectos y Obras) y Fernando Novoa (Mantenimiento) de Vialidad Nacional, se confirmó que se arbitraron los medios para un bacheo inmediato a través de la delegación Jujuy.

Pero el movimiento más audaz fue el encuentro con Patricia Bullrich, actual figura clave en el Senado. Bullrich, quien conoce la zona por su gestión previa en Seguridad y el despliegue de radarización en la frontera, comprendió que la seguridad nacional es indisoluble de la infraestructura.

La frontera como prioridad

El compromiso de Bullrich apunta a eliminar la burocracia: obtener un «sí o un no» definitivo sobre las obras complementarias para permitir que la provincia o el municipio busquen vías alternas de solución.

Para Velazquez, no se trata de pedir un favor, sino de exigir las condiciones que la Argentina necesita para que su «Puerta Norte» sea operativa. En un contexto de recursos escasos, La Quiaca ha logrado reinstalar su agenda en el mapa nacional, recordando que la soberanía también se construye con rutas que permitan el paso del futuro.