El Complejo Cultural de La Quiaca se perfila como un eje estratégico para el desarrollo

La preinauguración del 28 de febrero busca transformar la cultura en motor económico y social de la ciudad fronteriza.

La próxima preinauguración del Complejo Cultural de La Quiaca, prevista para el 28 de febrero, se presenta como un acontecimiento que trasciende el tradicional acto institucional. El proyecto apunta a convertirse en un espacio dinámico orientado a la producción de contenidos, la formación y la innovación comunitaria, con el objetivo de posicionar a la ciudad fronteriza como un nodo estratégico dentro de Jujuy y del corredor andino. En este contexto, la iniciativa busca modificar el rol histórico de La Quiaca como ciudad de tránsito para proyectarla como un punto de desarrollo cultural, educativo y tecnológico.

La concreción de la obra llega en un escenario político y económico en el que los municipios del norte argentino enfrentan el desafío de generar sus propias herramientas de crecimiento. Desde la gestión del intendente Dante Velazquez, el proyecto se presenta como una política pública que concibe la cultura como una inversión estructural y no como un recurso meramente ornamental. La propuesta contempla la creación de un espacio que integre producción audiovisual, educación, investigación territorial, preservación de la memoria local y circulación digital de contenidos, alineado con los nuevos paradigmas de la economía del conocimiento en la región del NOA.

En paralelo al avance de la obra, comenzaron a registrarse respaldos políticos que refuerzan la proyección del Complejo Cultural como pieza estratégica dentro del desarrollo urbano de La Quiaca. En ese sentido, el diputado provincial Rubén Armando Rivarola manifestó la necesidad de fortalecer la infraestructura en la frontera norte y reclamó mayor acompañamiento provincial para la ciudad, reconociendo su rol como puerta de ingreso al país.

El posicionamiento del legislador cobra relevancia en un contexto donde el municipio impulsa una agenda orientada a la transformación urbana, turística y cultural, en la que el Complejo Cultural aparece como una obra estructural dentro de un plan integral de crecimiento. La iniciativa no solo busca ampliar la oferta cultural, sino también generar oportunidades vinculadas a la formación, la producción artística y la innovación social.

Especialistas y referentes culturales coinciden en que el impacto del Complejo Cultural dependerá de su capacidad para consolidarse como un espacio activo y articulado con la comunidad. La puesta en funcionamiento del edificio implicará la creación de una agenda sostenida de actividades, la formación de equipos técnicos y la generación de alianzas estratégicas con universidades, instituciones educativas, medios de comunicación, organizaciones culturales y clubes sociales.

Asimismo, el desafío estará centrado en implementar herramientas de medición de impacto social, planificación de actividades abiertas al público, digitalización de servicios culturales y evaluación permanente de resultados. Estas acciones permitirían garantizar el aprovechamiento pleno de la infraestructura y consolidar el espacio como un centro de producción y difusión cultural con alcance regional.